El Consejo de Ministros nos vendía hace poco la gran noticia a bombo y platillo: se van a crear 500 nuevas plazas de jueces y 200 de fiscales de cara a 2027. Sobre el papel, un incremento del 7,8% en la planta judicial parece un alivio histórico para un sistema que cojea desde hace años por la falta de medios.
Sin embargo, desde SPJ-USO llevamos tiempo advirtiendo de una cruda realidad que el Ministerio de Justicia quiere obviar: los jueces no trabajan solos.
La gran paradoja: ¿más músculo arriba y más ahogo abajo?
Sobre este enorme acierto reflexiona con absoluta precisión el letrado de la Administración de Justicia Diego Fierro Rodríguez en su reciente artículo “La paradoja de crear más plazas judiciales perjudicará a los propios jueces”, publicada en Economist & Jurist. El artículo acierta de pleno al poner el foco en una realidad tan evidente como peligrosa: si la planta judicial crece, pero las oficinas judiciales siguen con los mismos recursos, el resultado no será una justicia más ágil, sino un colapso mayor.
La ecuación es de sentido común, pero a menudo los números se manejan de espaldas al día a día de las sedes judiciales. Un juez o jueza recién llegado necesita una oficina detrás que tramite sus procedimientos, que gestione sus agendas, que notifique con garantías y que mueva la maquinaria para que sus decisiones se conviertan en realidades efectivas.
Tal y como apunta el artículo, si las plantillas de los cuerpos generales (Gestión, Tramitación y Auxilio) y de los Letrados de la Administración de Justicia (LAJ) siguen infradotadas y ahogadas, incorporar más jueces solo significa una cosa: más expedientes acumulados, más presión y una asfixia insostenible para quienes están en la trinchera tramitando los asuntos.
Reorganizar no es repartir miserias
Con la implantación de los nuevos Tribunales de Instancia (derivados de la Ley Orgánica de Eficiencia del Servicio Público), nos prometían modernización. Pero la experiencia nos dice que la «reorganización» y la simple redistribución de efectivos ya existentes entre nuevas unidades no solucionan nada si no viene acompañada de un aumento real de personal.
Maquillar organigramas sin inyectar plantilla suficiente no es reforzar la justicia; es trasladar el caos de un modelo viejo a uno nuevo, perpetuando las carencias bajo una falsa apariencia de modernidad.
Salud laboral y dignidad en el servicio público
Detrás de cada estadística de colapso judicial hay personas: funcionarios y profesionales sometidos a una presión constante, niveles de estrés disparados y un desgaste laboral que no solo destroza la salud de la plantilla, sino que repercute directamente en el ciudadano, que ve cómo sus procedimientos se retrasan en los cajones.
Como bien señala el texto de Economist & Jurist, no basta con contabilizar el número de asuntos de entrada. Es urgente calcular las cargas de trabajo reales, atender a la complejidad de los procedimientos y poner sobre la mesa una inversión seria que contemple la prevención de riesgos laborales y la dignidad profesional.
Conclusión
Desde nuestro punto de vista sindical, crear plazas de jueces y fiscales es necesario, pero totalmente insuficiente si se hace a costa de ignorar a las oficinas judiciales.
La justicia es un engranaje colectivo. Si añades piezas nuevas arriba sin reforzar las tuercas que sostienen toda la estructura abajo, la máquina no funcionará mejor: simplemente se romperá antes. Es hora de exigir al Ministerio de Justicia una planificación basada en datos reales, con presupuestos que refuercen de verdad al personal de los Tribunales de Instancia. Porque defender a las oficinas judiciales es defender una justicia pública digna y de calidad para todos.
Os dejamos en este enlace el articulo al completo: https://www.economistjurist.es/articulos-juridicos-destacados/la-paradoja-de-crear-mas-plazas-judiciales-perjudicara-a-los-propios-jueces/





